Las Facetas del Poder
......El hombre por su capacidad racional ha logrado escalar posiciones en cuanto a su organización. Sin embargo, los Estados no necesariamente dan justicia social, en la magnitud, como la mayoría quisiera.....
.....Moraleja : Ejercer el poder ciudadano
Por Sergio Vásquez Ochoa
Presidente Asociación de Consumidores Arica
Contador Auditor - Magister en Gestión Pública

El poder está en la esencia de la naturaleza silvestre salvaje y del hombre. En la selva, el león lucha por mantener su poder, bajo la fuerza de la imposición física y cuando pasan los años, un macho más joven le destronará, inapelablemente, fríamente, duramente. Es la fuerza y la condición de la sobre vivencia y de la selección natural.
El hombre por su capacidad racional ha logrado escalar posiciones en cuanto a su organización. Primero fueron los clanes, las tribus y hoy los Estados en su mejor expresión formal: no necesariamente en una afinada justicia humana, justicia social, como la mayoría quisiera; muchas veces trasgredida por las malas decisiones del hombre, en uso del poder.
Aquellos que ostentan el poder –en sus distintos ámbitos-, lo ejercen en ocasiones para bien comunitario, maravilloso, espléndido diría un cursi. Otros lo usan para servirse de él y otros entienden que estando en el poder, no lo interpretan ni lo asimilan correctamente y lo convierten en una especie de fundo propio, con sus propias reglas, superando a las que el sistema ha creado para regular la justa relación entre los hombres o entre los trabajadores.
El poder es efímero, se viene tan pronto como llega. Por ello las leyes de la vida –esas que no están en los textos ni libros, ni en las aulas, sino aquella que enseña el simple paso por este mundo-, nos indican que teniendo el privilegio de disponer de él, debemos hacer uso justo, con respeto, con atención a la dignidad de las personas. Esto porque las vueltas de la vida en algún momento nos pasarán la cuenta, entonces diremos asombrados ¿por qué tanta injusticia? Esta última reflexión, no es ningún descubrimiento sobre las conductas humanas y, en casos análogos, se repite la historia. Cosecharéis, tempestades si un día sembrasteis vientos.
El poder judicial independiente que a veces se entiende lejano a las esperanzas del hombre bueno; el poder legislativo, representantes de la comunidad, que esperanzada e ilusionada delega el poder en ellos y muchas veces sienten haberse equivocado; el poder ejecutivo. También el poder estudiantil, de reciente y activa demostración de fuerza, con adolescentes que asombraron a todo un país, por los argumentos claros y contundentes de sus legítimas demandas, que en ocasiones nos estremecieron por lograr lo que los adultos no nos atrevemos. Seguro –y no justificación absoluta- por aquello que dice Galeano, el vivir en la sociedad del miedo, del miedo a perder el trabajo, del miedo de andar por las calles, del miedo a todo, del miedo a la vida y a las injusticias del hombre.
¿Y el poder de los consumidores?
En una sociedad de economía abierta, sin regulación en los precios, aún escasamente organizado y que no ofrece una buena respuesta a su contraparte empresarial, comercial, fuerte, con casi indestructible poder económico, que se coloca en semirruedo como los bisontes, ante el peligro a sus intereses, bien respaldada legalmente, bien educada. Debe dar inicio a las bonanzas de la unidad, la que deciden los consumidores. Sólo la unidad podrá permitir a los consumidores, entrar a combatir en esta lucha desigual.
El poder es de la gente, de la sociedad civil. ¿Qué falta? Sólo concientizar, materializar, educar, organizar, difundir el mensaje, "empoderar" como dicen hoy los burócratas “actualizados”. Vox pupoli – Vox Dei, reza un antiguo y sabio pensamiento. Hagámoslo carne viva.